

El nombre o topónimo de Castilblanco de los Arroyos ha tenido, desde que hay constancia de su existencia, varios nombres. La primera noticia nos la aporta Alfonso XI, en su Libro de Monterías, del s. XIV, con la denominación Castriel Blanco, denominación que no aparece posteriormente.
En 1587, Alonso Morgado en su Historia de Sevilla, habla de Castil Blanco, al hacer referencia a la repartición que efectuó Fernando III, el Santo, durante la reconquista de Sevilla.
Con esta ocupación, los mozárabes que allí vivían huyeron hacia la Sierra Norte, donde hallamos varios topónimos, de origen igualmente mozárabe; el mismo “Castil”, que hace referencia a “ castillo pequeño”, nos indica que pudo existir éste y que a su vez, la raíz del nombre es de origen mozárabe. “Blanco” procede del germano “blanch”, lo que nos indica su ascendencia visigoda, al igual que otros topónimos de la comarca, así la población más próxima a Castilblanco, Burguillos, procede del germano “burgs” (Castillo), encontrándonos una mezcla de germano y mozárabe, siendo esta mezcla el posible origen de su gente.
En los s. XV y XVI, Castilblanco cobra gran importancia como pueblo, al ser paso obligado en la ruta entre Andalucía y Castilla. Cervantes inmortalizó esta villa al situar la acción de una de sus novelas, “Las dos doncellas” , de su colección de Novelas Ejemplares, en la misma.
En el siglo XVII, a través del libro Viaje de Cosme de Médicis por España y Portugal, (1668-1669), editado por Angel Sánchez Rivero, hallamos la denominación de Castel Blanco, según grabado realizado por Pier María Baldi, acompañante del sequito de los Médicis.
Desde 1916 pasa a denominarse Castilblanco “ de los Arroyos”, denominación que aparece por primera vez en una defunción firmada por el párroco, D. Antonio Torrado Marín, de fecha 24 de octubre.
El motivo del cambio de nombre pudiera ser, según tradición popular, una visita del rey a la localidad y un posible comentario a los numerosos arroyos que incluso por sus calles discurrían.

Dentro del patrimonio cultural, merecen mención otros monumentos, cuales son: M. al Pensionista, situado en la Plaza del Maestro Castaño, junto al Hogar del Pensionista, obra de José Lemus. También de este autor, el monumento al Palmero, ubicado en la Avda. Antonio Machado, frente a la Plaza Amarilla.
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IGLESIA DEL SALVADOR |
Edificio primitivamente mudéjar, fue reformado en los siglos XVI y XVII. Está formado por tres naves paralelas, separadas por arcos de medio punto, y el presbiterio que tiene casquete esférico. Ha sufrido varias modificaciones sobre la primitiva estructura, debiéndose a una última reforma del s. XVII el aspecto exterior de fachada y torre. Las cubiertas, de ascendencia mudéjar, de las naves fueron rehechas en el primer y segundo tercio del XVlll, siguiendo los modelos de las primitivas. Entre 1710 Y 1728, Diego Antonio Díaz reformó la Iglesia: cubrió con una bóveda semiesférica la cabecera de la nave central y con bóvedas vaídas las de las naves laterales, remodeló los pilares y levantó el coro. En 1770, Ambrosio de Figueroa, ateniéndose a un proyecto de 1768, de Pedro de Silva, labró la portada de los pies y realizó el cuerpo de las campanas y el chapitel de la torre, de la que existía un proyecto fechado en 1666, diseñado por Pedro López del Valle. |
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EL RETABLO MAYOR DE LA IGLESIA De estilo barroco, es obra de Francisco Dionisio de Rivas, ejecutado hacia 1655. Compuesto por dos grandes columnas de estilo salomónico, en el primer cuerpo figuran lienzos de S. Pedro y S. Andrés, en el segundo de S. Francisco y Sto. Domingo, del momento del retablo; ocupa el centro de este cuerpo un crucificado, el Cristo de S. Agustín, también obra de Dionisio de Rivas. En el camarín hay una escultura moderna del titular de la parroquia, el Divino Salvador, que viene a sustituir a la realizada por Rivas, en la actualidad muy mutilada. En el muro de la nave se dispone un retablo de hornacina entre columnas salomónicas del tercer cuarto del XVII, vinculado a Dionisio de Rivas, con la escultura de la Virgen de Gracia, Patrona de Castilblanco de los Arroyos, ejecutada en 1580 por Francisco de Arce. La imagen representa a la Virgen, de pie, cubierta con un manto de pliegues verticales de buen estilo, con el Niño en sus brazos. El encargo de la obra se realizó en dicho año y fue hecha en madera encarnada y policromada. La obra, de gran belleza clásica, corresponde al estilo de finales del Renacimiento. La talla conserva en la peana una inscripción que dice: "Pizarra Escultor Sevilla ". |
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Del siglo XIX, tenemos la ermita de Nuestra Señora de Consolación, de principios de siglo. La talla de la Virgen titular es del siglo X Enclavada en las estribaciones de "Sierra Morena", término municipal de Castilblanco de los Arroyos, a doce Kms del mismo, y a uno del "río Viar". Su construcción es sencilla, de medianas dimensiones y, aunque algo afectada por pequeñas transformaciones ("atrio", "pintura del interior" y "alicato" ) ha conservado, no obstante, casi en toda su fábrica, el estilo primitivo. En su interior se venera la sagrada imagen de "San Benito", la cual conserva el estilo de los últimos siglos: cabeza y mano de talla, cuerpo de candelero en casi su totalidad, ojos de cristal, encarnadura de fuerte colorido y habito de paño. La historia y la tradición nada nos dice de ninguna otra imagen que recibiese culto en esta ermita. De haber sido así, la tradición, al menos, algo diría sobre ella y de las vicisitudes de la misma. No obstante, esta imagen al sufrir los efectos debastadores de la naturaleza y del tiempo a lo largo de los siglos, ha tenido que pasar por varios procesos de reparaciones. En 1833 fue restaurada en el propio domicilio de "Juan Bermejo" y "María Castaño", vecinos de Castilblanco. Así como en el año 1954 fue nuevamente restaurada en los talleres de las "Escuelas Profesionales de la Santísima Trinidad de Sevilla". |
ERMITA DE SAN BENITO
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ERMITA ESCARDIEL
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Hasta el s. XIX el clero poseía la finca " Escardiel " donde se hallaba la ermita, pero con la desamortización llevada a cabo por Mendizáballo único que le quedó fue la ermita. El resto de la propiedad pasó a ser "bien nacional", y posteriormente se subastó, pasando a ser propiedad particular. Formada por dos naves, tiene cubierta las dos aguas, conervando tirantas de su alfarje, de tipo mudejárico. La otra nave conserva su faldón, sin valor artístico. El edificio posee la orientación tradicional y presenta casquete semiesférico en el presbiterio. Recientemente ha sufrido obras de consolidación. |
Por último, el monumento a Cervantes y las Dos Doncellas, situado en el Parque “Miguel de Cervantes”, en la entrada a Castilblanco, obra del escultor Manuel Castaño.

ZONA DE OCIO DE SIETE ARROYOS
La relativa cercanía a la capital, a sólo media hora, hace de Castilblanco un lugar predilecto cuando se trarta de encontrar un sitio tranquilo donde descansar de los agobios de la ciudad y buscar el contacto con la naturaleza. Pueblo típicamente de sierra, posee esa belleza de los pueblos serranos, con paisajes agrestes y favorecido por el clima tan benigno del que disfruta esta zona.
La Zona de Ocio de Siete Arroyos, ubicada en la margen derecha de la carretera que va hacia El Pedroso, a una distancia de 5 Km del casco urbano, con una superficie de 10 Ha, presenta un relieve de suaves pendientes hallándose libre de acotamientos.
Actualmente, está provista de mesas, barbacoas, merendero cubierto, un pilar pequeño, así como un Centro Social provisto de comedor, servicios y otras dependencias.
Mantiene una alta diversidad faunística debido a la presencia del arroyo de Los siete Arroyos, de régimen pluvial y considerado el más importante de los que nacen en el término municipal.
A 14 Km del casco urbano, por la carretera de Almadén, nos encontramos con el Cortijo de Campo, emplazado en un paraíso natural, donde se puede disfrutar de la Casa Rural, que cuenta con todas las instalaciones necesarias.
Actividades como senderismo, paseos a caballo o en bici, tiro con arco, etc. son algunas de las muchas y variadas que se ofrecen.
Otra alternativa que ofrece nuestra localidad es el turismo ecológico con el senderismo y el cicloturismo a través de la “Ruta de los Melonares”, que discurre a través de dehesas, valles fluviales, bosque mediterráneo, etc.
CASTILBLANCO Y EL CAMINO DE SANTIAGO
Castilblanco de los Arroyos es uno de los puntos que se hallan a lo largo de la llamada “VIA DE LA PLATA”, utilizada para conectar Andalucía, Extremadura y León.
Este camino que une Castilblanco con Almadén de la Plata era uno de los más importantes de entrada hacia Castilla, a través de Extremadura, sobre todo durante toda la Edad Media y Moderna.
Existe otra ruta, la occidental, que parte desde Itálica hacia el norte, pasando por la Ribera de Huelva para unirse en el llamado Cortijo de la Décima Primera, en el término de Caltilblanco, con el Camino de Castilblanco hacia Almadén.
MESÓN DEL AGUA
Es uno de los edificios más antiguos de la localidad y tiene su importancia por un hecho de gran trascendencia para la misma. En los siglos XV y XVI Castilblanco cobra importancia como pueblo, al ser paso obligado en la ruta entre Andalucía y Castilla. En esta época, el insigne escritor Miguel de Cervantes es nombrado en el 1594 Cobrador de Impuestos de Andalucía y, además, creará una de las colecciones más importantes de su obra, las Novelas Ejemplares, y entre éstas, “Las dos doncellas”. Es precisamente en este Mesón donde Cervantes da comienzo a esta novela e inmortaliza esta villa al situar la acción de la misma en Castilblanco.